Centenares de personas despiden en Nueva York a Willie Colón entre aplausos y salsa
10
Mar
NUEVA YORK.- Willie Colón fue despedido este lunes como vivió: con la música de salsa que llevó a todas partes del mundo y el aplauso de un público fiel que se congregó fuera de la catedral de San Patricio de Nueva York para dar su último adiós al músico, compositor y productor, exintegrante de las legendarias Estrellas de Fania.
‘La murga’ o ‘La murga de Panamá’, como algunos la conocen, uno de sus grandes éxitos, que grabó en 1970 junto a Héctor Lavoe (con quien conformó uno de los binomios más importantes de la salsa), se escuchó con fuerza interpretada por una banda de trombones, instrumento que acompañó a Colón a lo largo de su exitosa carrera, cuando las puertas de la catedral se abrieron para dar paso al ataúd con los restos del artista, que falleció el pasado 21 de febrero.
Los aplausos de sus admiradores también se escucharon en la Quinta Avenida mientras cantaban, contorneaban sus cuerpos o movían sus pies al cadencioso ritmo de la música que interpretaban integrantes de su banda y otros músicos que se unieron al tributo, antes de que el artista fuera sepultado en una ceremonia privada tras dos días de velatorio.
Banderas de Puerto Rico, Ecuador y otros países latinoamericanos ondeaban en alto en las manos de sus seguidores, mientras se despedían del artista y cantaban también al ritmo de los trombones ‘Che Che Colé’, que compuso Colón, otro de los temas inolvidables de ‘El Malo’ de El Bronx, incluido en su álbum ‘Cosa Nuestra’ (1969), seguido por ‘Idilio’, de su álbum ‘Hecho en Puerto Rico’ (1993).
Aunque había jóvenes, la mayoría de los congregados era el público que bailó la salsa que nació en Nueva York, que vio surgir a Fania All-Stars, que agrupaban a músicos del sello Fania Records, o que creció escuchando ese género en sus hogares.
Ángela Lebrón, en sus ochenta años, parada detrás del coche fúnebre, movía de un lado a otro una pequeña bandera de Puerto Rico mientras decía adiós al artista e intentaba secar las lágrimas que rodaban por sus mejillas.
