09
Sep
Irán se ofrece como mediador en Yemen mientras los hutíes, sus aliados, castigan los aeropuertos saudíes
12
Oct
Teherán pide diálogo en un conflicto que alimenta desde hace años, mientras la violencia se acerca a los grandes núcleos de población del reino
Irán ha ofrecido su mediación para rebajar la tensión entre Arabia Saudí y los rebeldes hutíes de Yemen, una iniciativa que ha generado sorpresa, ya que Teherán ha sido durante años el principal valedor financiero y militar del grupo insurgente.
El portavoz de la diplomacia iraní, Esmaeil Baqaei, aseguró que su país observa con inquietud lo que sucede en la península arábiga y defendió que una escalada solo favorece a Israel. Añadió que Teherán no desea ver enfrentados a dos países musulmanes en una región ya castigada por las presiones de Washington y Tel Aviv y reclamó que el pueblo yemení pueda vivir sin bloqueos ni sanciones tras más de una década de penurias.
El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, trasladó por teléfono un mensaje similar a su homólogo saudí. No está claro que la oferta sea sincera ni que Irán tenga capacidad real para frenar a los hutíes. Aunque Teherán insiste en que su política es la no intervención, los combatientes yemeníes planifican sus propias operaciones y no actúan como simples delegados. Pero la relación existe, y un movimiento que controla buena parte del litoral del mar Rojo importa mucho a Irán, sobre todo por su posición en el estrecho de Bab el Mandeb, el cuello de botella por el que pasa más del 10% del comercio mundial de petróleo.
La propuesta llega en el momento más delicado de los últimos años para Arabia Saudí. El domingo, un proyectil alcanzó el aeropuerto internacional Rey Jalid, en Riad, e incendió partes de una terminal de oasajeros. Murió un residente de origen paquistaní y otras once personas resultaron heridas. El golpe se produjo un día después de un ataque con misiles contra el mismo aeropuerto que causó trece muertos, muchos de ellos peregrinos en ruta hacia La Meca, y centenares de heridos. Fue el episodio más sangriento en el reino en más de una década. Más de una decena de países actualizaron sus advertencias de viaje, y los hutíes, que reivindicaron otras ofensivas anteriores en la misma semana, pidieron a la población que evitara los aeropuertos saudíes.
El portavoz militar del grupo, Yahya Saree, prometió que los ataques continuarían hasta que Arabia Saudí ceda a sus exigencias. El grupo insurgente ha aprovechado la coyuntura regional para lanzar una ofensiva relámpago y concesiones por parte de Riad que no obtuvo durante la década de guerra civil que azotó Yemen desde 2015. Entre las peticiones de los hutíes figuran el fin del apoyo de Riad a la contraofensiva de las fuerzas del gobierno yemení, el levantamiento de restricciones sobre los puertos y aeropuertos bajo control hutí, el pago de reparaciones y salarios, así como el control de los recursos de petróleo y gas.
Sobre el terreno, el frente entre los rebeldes y las fuerzas gubernamentales apenas se ha movido. Las tropas aliadas de Riad llegaron el día 5 a las inmediaciones del aeropuerto de Dhubab, en la costa del mar Rojo, y no han avanzado más al norte. Este domingo, una de sus unidades, las Brigadas de los Gigantes del Sur, aseguró haber destruido cinco vehículos blindados hutíes. La aviación saudí, por su parte, ha intensificado sus bombardeos contra posiciones e infraestructuras de comunicaciones del grupo, incluidas zonas de Saná y de la provincia de Taiz, según medios afines a los rebeldes.
El arsenal hutí
Que los hutíes puedan alcanzar objetivos en el corazón del reino pese a sus defensas antiaéreas tiene una explicación técnica. Su arsenal, de origen iraní en gran medida, ha ganado alcance y precisión desde que tomaron Saná en 2014. Según un investigador del King’s College de Londres, ninguna defensa multicapa es hermética, y por cada proyectil que pasa se frustran decenas de intentos. Además, la cercanía geográfica a Arabia Saudí, facilita a los hutíes poder saturar las defensas del reino.
En Washington, Donald Trump dijo el sábado que su Administración «tomará una decisión» sobre si atacar a los hutíes y que actuaría con rapidez. Desde Londres, el Gobierno británico no descartó ofrecer más apoyo a Riad. Los Emiratos Árabes Unidos, por boca de un asesor presidencial, reclamaron una respuesta conjunta del Golfo. Entretanto, la petrolera Aramco estudia rutas alternativas de exportación, y el ministro de Energía saudí advirtió en Riad de que la seguridad energética no puede darse por sentada.
La diplomacia iraní tiene además otro frente abierto. Teherán sigue hostigando a buques comerciales que cruzan el Estrecho de Ormuz por rutas que no ha autorizado. Dos petroleros resultaron alcanzados el sábado y el domingo, según el grupo de monitoreo marítimo británico, UKMTO. El portavoz de exteriores iraní Baqaei, sostuvo que la situación es consecuencia directa de los bloqueos navales y la guerra económica de Washington, y confirmó que Irán y EEUU siguen intercambiando mensajes a través de mediadores. Su plan de siete puntos exige levantar el bloqueo, poner fin a la guerra «en todos los frentes» y liberar los activos congelados. Ahí es donde Yemen cobra otro sentido. Varios altos cargos iraníes incluyen el fin de las hostilidades en el Líbano y en Yemen entre las condiciones para reabrir Ormuz. Si Teherán lo ofrece como moneda de cambio, la mediación que propone hoy sería menos un gesto de buena voluntad que una pieza más de su pulso con Estados Unidos.
